El informe constituye no solo un aporte valioso para comprender la dinámica de la violencia de género en el seno de las Universidades, sus derivas y transformaciones, sino también qué ocurre con esta problemática sensible y con las personas que la abordan cuando se degrada -o desarma- la institucionalidad de género a nivel nacional, cuando desaparecen políticas y espacios protectivos y se arroja a un estado de crisis severa a un sistema y a la Educación Superior como derecho inalienable.